Lo más importante,” dice Del, “que la madre en una familia Garífuna puede hacer es mantener a toda su familia junta.” Con un esposo y dos hijos que ya le han traído dos nietas, Del ha hecho lo prometido. Según Del esto se aprende desde pequeña observando a su propia madre cuidar a la familia.
Después de mantener a todos los familiares juntos, es costumbre pasar la cultura a las generaciones jovenes de modo de que el lenguaje y el estilo de vida se mantenga vivo para el futuro. Del nos contó que ella y su esposo les hablaban a sus hijos, cuando estaban pequeños, en Garífuna y los niños les tenían que responder de vuelta en Garífuna y así practicaban la lengua.
“Si no lo usas, lo pierdes,” ríe Del. Ella, hoy en día, también pasa mucho tiempo con sus dos nietas a quienes les está enseñando a tocar el tambor.
Además de llevarlas a las clases de lengua, Del también las involucró en clases de danza Garífuna. La meta de Del es no perder el sentido de la cultura entre su familia, y entre la comunidad Garífuna. Si desde pequeños se les enseña a apreciar la cultura Garífuna ellos van a entender la importancia de seguir las tradiciones, explica Del.
Después de la clase Del nos mostró como su nieta, de ocho años, puede tocar el tambor con ella.
“Ellas lo disfrutan,” sonríe Del y se refiere a todas las clases Garífuna que están tomando ellas, “y creo que es algo bueno.”
